Reforma Educativa

Columna de opinión por Emmanuel Jiménez La educación costarricense en los últimos años ha demostrado que el sistema educativo actual […]

Columna de opinión por Emmanuel Jiménez

La educación costarricense en los últimos años ha demostrado que el sistema educativo actual es un sistema inoperante e ineficiente, un sistema que se ha basado bajo las reglas de la meritocracia más allá de la preparación social, personal y psicológica. Y no hablamos únicamente de la población estudiantil, también hablamos del personal docente y administrativo de los centros educativos del paí­s. Hoy en dí­a nuestra educación pasa por una coyuntura critica, una coyuntura que ha venido a evidenciar las brechas sociales, territoriales, económicas y tecnológicas en los hogares de una significativa proporción de las familias costarricenses y de nuestros centros educativos.

La educación costarricense a pesar de ser una educación pública y gratuita, desafortunadamente ha llegado a ser una educación injusta, desigual y sumamente alejada de la realidad educativa. Una educación que la han puesto al servicio de la polí­tica antes de poner la polí­tica al servicio de la educación. Ante el panorama educativo y con la coyuntura actual que afronta nuestra educación, resulta inevitable la postergación de una discusión integral sobre el futuro educativo del paí­s.

Muchos han salido a lo largo de esta discusión con la intensión de privatizar la educación en nuestro paí­s, alegando que la educación pública es una ayuda y en ocasiones incluso una caridad. Lo cierto es que la educación pública es un derecho humano inviolable, y claramente la privatización de la misma no es la solución.

Discutir sobre una reforma educativa integral para el futuro educativo del paí­s resulta insustituible, una reforma que no contemple únicamente la estabilidad y la firmeza del sistema educativo, sino una reforma que también considere la justica e igualdad para las y los profesores. El pilar que sostiene la educación en nuestro paí­s es la vocación con la que educan las y los maestros, y que injustamente llegan a ser olvidados por los gobiernos y excluidos del sistema educativo.

Cuando hablamos de una reforma educativa hablamos de la imprescindible necesidad de reformas todo el aparato educativo desde su raí­z, buscando la mayor descentralización y desburocratización de medios mandas para su eficiencia y agilidad. Una reestructuración del sistema educativo con el interés principal de una actualización del currí­culo escolar, así­ como de la mejora en la calidad educativa.

Costa Rica es el paí­s que invierte más que cualquier miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en educación, llegando a destinar el 8% del Producto Interno Bruto (PIB). A pesar de la gran inversión que Costa Rica destina para la educación, la hemos desvaluado en comparación a la educación de la región. ¿Pero en qué estamos fallando? La respuesta es clara, no podemos seguir educando con un sistema educativo ineficiente e inoperante. Por eso es hora que como paí­s avancemos en la discusión de una reforma educativa integral que definirí­a el rumbo de la educación costarricense para los próximos años.

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Emmanuel Jiménez

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